¿Sabías que la torrija era lo que se comía para recuperarse del parto?

La torrija es un dulce de origen europeo pero​ de larga tradición en España. Consiste en una rebanada de pan (ya algo duro) que es empapada en leche o vino y, tras ser rebozada en huevo, se fríe en una sartén con aceite. Se endulza con miel, melaza o azúcar y es aromatizada con canela.

La primera referencia histórica está en la obra de Marco Gavio Apicio, gastrónomo romano del siglo I que recopiló recetas de su época. Él compiló un recetario que menciona que la rebanada de pan debe sumergirse en leche y la llama “aliter dulcia”(plato dulce).

Ya en el siglo XIV, el recetario Le viandier, del cocinero francés Guillaume Tirel, presentaba la receta de las 'tostadas doradas' (tostées dorées), que se rebañaban en yema de huevo batido antes de pasarlas por la sartén y espolvorearlas con azúcar.

 

En España, la torrija o torreja aparece documentada en el siglo XV en referencia a un plato indicado para la recuperación de parturientas para hacer más fácil su recuperación después del parto y que además se creía que aumentaba la producción de leche.  Los ingredientes básicos eran pan, leche, huevos y miel.

 

A comienzos de siglo XX era muy habitual comer torrijas en las tabernas de Madrid y se servían con vasos de vino.

¿Por qué en Semana Santa?

En nuestro país, su consumo es típico de la Cuaresma​ y de la Semana Santa. También es popular en América es por la emigración española, que las llevó por el Caribe Español, América del Sur, Centroamérica y México.

Su consumo asociado a la Semana Santa se debe tal vez a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que durante el tiempo en que no se podía comer carne, era por ello menos consumido, aunque las familias elaboraban la misma cantidad.

Otros piensan que tiene una asociación religiosa, porque durante la Cuaresma (días de ayuno y penitencia en memoria de los 40 días que ayunó Jesucristo en el desierto) había que buscar un alimento para llenar el estómago sin ofender las creencias. Las monjas, durante los días de abstinencia, aprovechaban el pan duro, bañándolo en miel y leche.

Durante siglos, las torrijas fueron alimento de pobres, una manera barata de recargar energía empleando dos alimentos básicos como el pan y la leche (o el vino). Su sobriedad las convirtió en combustible perfecto para algunos días de Cuaresma a la vez que reconstituía el organismo de todas las carencias de hidratos de carbono.

Además, en la posguerra, por imposición del régimen, se seguía celebrando la Semana Santa y como no había dinero para exquisiteces, se recurrió a esta receta, la cual se podía hacer fácilmente en casa. ¿Qué puede haber más económico que pan duro del día anterior remojaíto en leche?

 

¿Por qué otros nombres se conoce a la torrija?

 

El pan migado en leche y endulzado fue conocido ampliamente en la Europa medieval bajo los nombres de suppe dorate, soupys yn dorye, tostées dorées ,  pain perdu en Francia,  payn purdyeu en el Reino Unido., en Holanda le llaman “gewonnen brood” (pan ganado); en Canadá le llaman “pan dorado” mientras que en Estados Unidos y México lo conocen como “French toast” o “pan francés”; en Argentina y Uruguay le llaman “torreja” y en Portugal se llaman “rabanadas” (y se comen durante la Navidad).

En España también tiene varios nombres:

·         Baleares: Sopes de Partera

·         Cataluña: Torrades de Santa Teresa

·         Euskadi: Tostadas de Carnaval

·         Galicia: Torradas de parida