¿Qué lío se traen los universitarios con las solteras con voto de castidad?

Si todavía no sabes que es un beaterio, a partir de hoy no tendrás ninguna duda. Los beaterios, conocidos como beguinajes, eran pequeñas ciudades dentro de la ciudad donde vivían las beguinas o beata, mujeres solteras, muchas de clase acomodada, que sin llegar a ser monjas, consagraban su vida a la oración, sin retirarse totalmente del mundo.

Hacían voto de castidad y obediencia pero no existía voto de pobreza, por lo que pueden diferenciarse las casas donde vivían las beatas más pobres, de las de las más ricas que podían vivir con sus criadas. También servían de escondite a las mujeres de la ciudad en tiempos de guerra y epidemias, ya que está amurallada y protegida del exterior.

Las mujeres que entraban en el beaterio pasaban su primer año recluidas en un recinto común a modo de convento, para luego ya tener su propia vivienda, donde vivían solas o acompañadas por otra beata, aunque cada beaterio se organizaba a su manera, sin que existiera una regla general ni orden que las gobernara.

Se dedicaban a los enfermos, desvalidos y a las labores manuales y de horticultura

 

En concreto el Gran Beaterio de Lovaina data del año 1205 y es uno de los más grandes que se conservan en Flandes.

 

Con una extensión de unas tres hectáreas, es un pequeño pueblo amurallado que se extiende a orillas del río Dijle y que llega a agrupar unos cien edificios con unas 300 viviendas.

 

El mayor apogeo de este beaterio fue durante el siglo XVII, cuando llegaron a concentrarse hasta 360 beguinas.

 

Con posterioridad, el Beaterio de Lovaina entró poco a poco en declive, y tras la llegada de los revolucionarios franceses, el recinto pasó a ser propiedad de la institución municipal y las casas empezaron a ser alquiladas a personas mayores y gente pobre.

 

A mediados del siglo XX paso a ser propiedad de la Universidad de Lovaina, quien lo reconstruyó de la mejor manera posible: manteniéndolo vivo.

 

En sus ochenta y siete casas viven alumnos y profesores de la universidad.

Las casas son adosadas, de ladrillo rojo y algunas tienen un pequeño jardín. Este beguinaje se extiende a ambos lados del río Dijle, que se divide en dos canales dentro del beaterio, formando una isla y cuyas partes están conectadas mediante tres puentes

 

En 1998 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

 

 

Dar un paseo por sus calles es un auténtico placer. Parece que el tiempo se detuviese al entrar allí. Sólo escuchas los pájaros y el transcurrir del agua por los canales que cruzan las calles.

Como curiosidad, la última beata del Beaterio de Lovaina falleció en 1988.