¿Qué conocido cantante y actor norteamericano era un importante "mafioso cubano"?

¿Mafia poderosa en Cuba? ¡Muuuucho!

Gracias a la ley seca de EEUU, la mafia comenzó a principios de los años 30 del siglo XX con el tráfico de alcohol entre las clandestinas costas de Cuba y la Florida. Las condiciones para un seguro comercio ilegal entre ambos territorios fueron pactadas entre el gobierno que gobernaba Cuba en esa época, el de Batista, y por Meyer Lansky, tesorero de la mafia y hombre de confianza absoluta en ese entones, del capo di tutti los capis de Nueva York, Charles "Lucky" Luciano.

Previendo las ventajas de tener un cuartel general de la mafia en Cuba, dada su cercanía al territorio de EE.UU., junto con la tolerancia, el soborno y la protección que brindaban las autoridades de la Isla a sus planes de negocio, rápidamente se crearon las cuatro "familias de La Habana". Éstas eran dirigidas por el corso Amleto Battisti, Don Amadeo Barletta, Santos Trafficante (padre) y el mismísimo Meyer Lansky el cual, como tesorero de la organización, actuaba como coordinador de este travieso grupo.

Múltiples casinos, hoteles y restaurantes se construyeron para recibir a todos aquellos turistas, en especial los norteamericanos, que acudían al país en busca de esa cotizada droga, la cocaína -que en Estados Unidos aún no se comercializaba (consumían heroína)-, así como otros productos tales como el oro y los diamantes.

La mafia encontró en La Habana su más seguro eslabón de enlace; si la droga llegaba a la capital cubana, virtualmente se encontraba en los Estados Unidos, a través de un intenso tráfico aéreo y marítimo. Para estos fines no sólo se usaban los aeropuertos militares, sino pistas aéreas particulares, pertenecientes a las cúpulas político-militares-batistianas-auténticas.
¡CASI NAAA!

Para finales de 1946, los grupos gangsteriles de la política cubana inician la represión macartista, contra los comunistas, la intelectualidad progresista, y el movimiento obrero -sindical- y campesino, para evitar que se produjera la unidad de todas las fuerzas patrióticas de la nación cubana.

Detrás de este proyecto, concebido para enfrentar, dividir y aniquilar la influencia revolucionaria, se encontraba la mafia y el aparato de inteligencia de los Estados Unidos. Los temores imperiales seguían siendo los mismos: temían que en algún momento se fuera a producir una insurrección que arrastrara a los sectores oprimidos mayoritarios en la sociedad cubana.

Tanta fue la relación que mantenían a nivel político con Cuba y con EEUU, que al concluir la II Guerra Mundial, como parte del adeudo del gobierno norteamericano con la mafia neoyorquina, por los eficientes servicios que prestaron los sindicatos de los muelles bajo el control de esa organización criminal (en la rápida descarga de los buques que entraban y salían de esa terminal marítima, desde o para Europa), se procedió a tener el "gesto" de liberar a Luciano de una condena que cumplía por tráfico de drogas, proxenetismo, juego ilegal, etc., etc… Todo ello "en reconocimiento a los servicios prestados a la democracia norteamericana".

Luciano fue deportado a su natal Sicilia. Pero "Lucky" no se resignaba a estar tan lejos de su imperio criminal en Norteamérica. Deseoso de volver a las andadas y salir del estrecho margen que tenía en Italia para sus planes futuros, urdió evadir su exilio forzoso para lo que tramó, con su lugarteniente Meyer Lansky, celebrar una "cumbre" mafiosa en la refulgente Habana, con el fin de discutir y definir su liderazgo, estrategias a seguir y deudas a saldar. Esta se fija para el mes de diciembre de 1946 en el Hotel Nacional de Cuba.

La llamada "Reunión de La Habana" fue el más grande de todos los conciliábulos mafiosos norteamericanos. A ella acudieron representantes de todas las "familias" y territorios (algo de ello se ve en la película El Padrino II), pero la realidad superó, en mucho, a la ficción. La reunión se efectuó entre el 22 y el 26 de diciembre de 1946, en el ball-room del propio hotel. Para esa celebración, y como invitado especial, concurrió Frank Sinatra, el cual rindió especial homenaje a su mentor Luciano.

El célebre cantante y actor norteamericano, Frank Sinatra fue apodado “el ahijado de la mafia”, por sus cercanas relaciones con Charles Lucky Luciano y otros mafiosos. Llegó a convertirse en presidente de la Junta Directiva del complejo hotelero Montecarlo –actual Marina Hemingway-cuyos planes de operaciones estaban coordinados por Meyer Lansky y contaban con una compañía tapadera, que poseía el nombre de Compañía Hotelera del Oeste, S.A.

En múltiples ocasiones Frank Sinatra cantó en reuniones que se celebraron en Cuba, a las que acudía el alto mando de la Cosa Nostra. 

Después del éxito de esta "histórica cumbre" y ratificado como jefe del imperio mafioso, Luciano siguió prendado de la bella Habana y allí se quedó, hasta que un mediodía a la salida de un restaurante de comida criolla, en el barrio del Vedado de La Habana, fue arrestado para su deportación definitiva a Italia.

El asentamiento de la mafia cubana en EEUU

La ciudad estadounidense de Miami, en el estado de Florida, es reputada en medios políticos de todo el mundo como sede de lo peor de la comunidad cubana en Norteamérica. Como santuario seguro para algunos de los terroristas más peligrosos del país y el mundo, en ese pedazo de la nación norteña, han radicado muchas jefaturas de pandillas que controlan negocios ilícitos relacionados con el contrabando de armas, drogas y seres humanos. 

Cuando en 1959 comenzaron a llegar a Miami centenares de corruptos políticos y servidores de la derrotada tiranía de Batista con sus maletas cargadas de dólares robados al tesoro público cubano, iban con ellos cientos de policías torturadores y asesinos. Ellos fueron reclutados y organizados por la CIA y otras agencias del gobierno de Estados Unidos para ser utilizados en actos militares y terroristas contra la revolución cubana y en otras fechorías de la extrema derecha estadounidense en el mundo. 

Una parte de esos grupos fueron imponiendo desde 1959 métodos de presión comparables con los de los gánsteres de Chicago en los años 30 o 40 del pasado siglo para manipular a la población de inmigrantes cubanos en Estados Unidos. 

La mafia cubana del Sur de la Florida, ha realizado numerosos actos terroristas y ha participado en crímenes políticos financiados por la extrema derecha política estadounidense tanto en Cuba y Estados Unidos como en otros países de América Latina y Europa.

Han intervenido en trampas electorales y escándalos políticos en varios países latinoamericanos y, en los propios Estados Unidos, se les sabe protagonistas de los hechos de Watergate y del fraude comicial en Florida que dio la presidencia a George W. Bush en el año 2000. Se sabe que estuvieron involucrados en el asesinato del presidente John F. Kennedy. No es que fueran políticos y funcionarios de origen cubano, no son sólo eso, eran “cubanoamericanos” claramente alineados con la extrema derecha del país, recién desmarcados de las filas de connotados elementos terroristas con referentes en Miami.

 Sin embargo, en la actualidad, hay que tener en cuenta que tres cuartas partes de los cubanos que emigraron a EE.UU. después de 1980 lo hicieron por motivos económicos. Por ello, son portadores de muchos valores éticos, morales y patrióticos de la revolución y acabarán por imponer, más temprano que tarde, la coexistencia con La Habana haciendo obsoleto el negocio de la contrarrevolución con que la mafia cubana hizo su fortuna.

 ¿Y en qué se diferenciaban de la mafia siciliana?

 El Imperio de La Habana funcionaba como si se tratara de una gigantesca corporación, con sus múltiples departamentos especializados; esto difería mucho de los tradicionales métodos con que la mafia siciliana había iniciado sus actividades en América. En las operaciones ilícitas empezaron utilizando de forma acelerada los medios legales que brindaba el capitalismo contemporáneo para organizar intereses, a través de leyes, convenios, coberturas, etc., todo respetable. Pero en los últimos años, la mafia en La Habana no sólo dependía del poder inicial desplegado por las familias que se habían instalado en Cuba desde 1934, sino que, con la extensión de los negocios y las propias contradicciones con otros grupos delictivos norteamericanos, habían propiciado la entrada de nuevas fuerzas aliadas.

A semejanza del propio esquema de dominio imperialista, estas familias mantenían en la práctica múltiples entrelazamientos para la organización, explotación y control de los negocios en Cuba.

 

¿Os lo habías imaginado?