"Lágrimas de San Lorenzo"

"Lágrimas de San Lorenzo" es el nombre popular con que se conoce a las Perseidas, por su proximidad con la festividad de San Lorenzo (10 de agosto). En realidad, las Perseidas es una lluvia de estrellas fugaces (o lluvia de meteoros) visible cada año en torno al 11-12 o 12-13 de agosto.

Pero ¿por qué las Perseidas han recibido el nombre de 'Lágrimas de San Lorenzo'?

Este es el nombre popular que se le da debido a su proximidad con las fiestas de San Lorenzo, celebradas el 10 de agosto.

Se dice que cuando el cometa Swift-Tuttle desprende polvo de su cola estelar son las lágrimas que todavía derrama San Lorenzo.

Según el cristianismo, San Lorenzó sufrió un auténtico calvario en el año 258. Le quemaron vivo en una hoguera en Roma. Sus lágrimas han pasado a la historia y son las que dan el nombre a la lluvia de estrellas más popular del verano.

La tradición griega tiene una explicación quizás más romántica. La lluvia de estrellas recibe el nombre de Perseidas en honor la constelación de Perseo, el lugar desde el cual parecen provenir los meteoros, lo que se conoce como radiante.

¿Por qué? En la mitología griega, Perseo es el hijo de Zeus y la ninfa Dánae. Cuenta la historia que Zeus, enamorado de la bella ninfa, tuvo que metamorfosearse para poder entrar en la habitación donde estaba recluida su amada y engendrar a su futuro vástago. La forma que eligió el dios fue, precisamente, una lluvia dorada...

Más tarde, cuando Perseo ya era adulto, un colérico Poseidón, rey de los mares, castigó la arrogancia de Casiopea, una reina etíope tan obsesionada con su belleza que se consideraba más hermosa que las Nereidas, las ninfas del mar. Así que envió a Ceto, un enloquecido monstruo marino, a castigarla y a sembrar la destrucción en toda Etiopía.

La reina, asustada, entregó a su hija para sacrificarla ante Ceto y restaurar el honor de Poseidón. Y así fue como una desnuda Andrómeda acabó encadenada a una roca.

En medio de un peligro terrible, parece ser que Andrómeda gritó hacia la mar y que llamó la atención de los pequeños y brillantes ojos de Perseo, que quedó enamorado al instante. Por eso, este caballero fue a rescatar a Andrómeda a lomos de un enorme caballo blanco.

Perseo regresaba de matar y cortarle la cabeza a la pérfida Medusa, la criatura capaz de petrificar con su mirada a cualquier osado. Como Perseo era un tipo muy pragmático, usó la cabeza de Medusa para convertir a Ceto en un coral, y así pudo salvar a Andrómeda y después casarse con ella.

En general, para observar estrellas fugaces no es necesario mirar hacia ninguna dirección en particular. Tampoco se necesita ningún material óptico: un telescopio o prismáticos no ayuda, ya que es mejor mirar a simple vista para poder abarcar todo el cielo. Aunque por supuesto podemos llevar prismáticos o telescopio para observar otros objetos celestes aparte de los meteoros.

Lo que sí hace falta es: situarse en un lugar donde podamos ver el cielo con amplitud; dejar que nuestra vista se acostumbre a la oscuridad; y esperar un tiempo suficiente, ya que los meteoros pueden presentarse en cualquier momento, o pasar un buen rato sin que aparezca ninguno.