El muñeco de los semáforos de Berlín

Cuando viajas a Berlín y cruzas la calle por primera vez hay algo que te llama la atención y no, no son sus pasos de cebra, sino el “muñequito que te da permiso para cruzar”, jajajaja, y que se llama Ampelmann, pero ¿Y de dónde viene?

 

El Ampelmännchen es la silueta típica de los semáforos en los pasos de peatones de la extinta República Democrática Alemana (Berlín Este o parte Soviética) que fue creado por un especialista en gestión del tráfico, el psicólogo Karl Peglau. Él fue el primero en plantear modificaciones para el sistema de semáforos de Berlín considerando las necesidades de las personas con capacidades diferentes en sus ideas innovadoras.

Pensando en los daltónicos y en las personas con dificultades en la visión o en niños y ancianos se le ocurrió agregar un dibujo que todo el mundo pudiese entender.

El diseño corrió por cuenta de Anneliese Wegner, su secretaria.

El primer semáforo fue instalado a principios de 1960.

La figura se popularizó y llegó a ser parte de la educación vial para los niños. Por el año 1980, el Ministerio del Interior de la República Democrática Alemana comenzó a usarlo con fines didácticos.

Cobró vida a través de cómics, programas de radio, protagonizó juegos infantiles y tuvo hasta su propio espacio en el programa infantil más popular de la televisión pública. Dicho de forma resumida, el Ampelmännchen se convirtió en un icono de la cultura popular alemana, sobre todo berlinesa, que por su carácter diferencial y exclusivo redobló el sentimiento de pertenencia a su ciudadanía

Con la caída del muro en Berlín empezaba a concretarse la reunificación de Alemania y hubo varios intentos de estandarizar todos los semáforos del país por lo que el hombrecito de Ampelmann empezaba a desaparecer. Los berlineses organizaron campañas en defensa del icono, pero obtuvieron poco éxito.

La clave para su vuelta nació de la casualidad; un diseñador de la antigua RFA, Markus Heckhausen, que se había fijado en los Ampelmännchen durante sus viajes a la zona oriental, quiso inspirarse en ellos para plantear posibles nuevos diseños y construir unas lámparas, pero como ya no los encontraba fue investigando sus orígenes en la industria hasta localizar la fábrica y lanzó al mercado seis modelos, que se convirtieron en todo un éxito.

En el año 2005 toda la ciudad tenía semáforos con el hombrecito de Ampelmann.

Hoy en día se pueden encontrar en tazas, llaveros, chapas, pósters y hasta camisetas con este dibujo