¿De dónde viene el montar el belén en Navidad?

La costumbre de representar las escenas del nacimiento de Jesús y de la visita de los Reyes Magos con figuras, se remonta a la Edad Media, más concretamente al siglo XIII y se la debemos a San Francisco de Asís.

La historia cuenta que en 1219, en plena época de “Cruzadas” (intervenciones militares organizadas por el Papa y los reyes europeos para reconquistar Tierra Santa, que había caído bajo el poder de los musulmanes) San Francisco de Asís emprendió un viaje,  para entrevistarse con el sultán Malik al-Kamil.

Tenía el deseo firmar la paz y asegurarse que los católicos pudieran visitar la gruta de Belén, lugar del nacimiento de Jesús, según los evangélicos Mateo y Lucas. La reunión se llevó a cabo, pero la guerra continuó, por lo que San Francisco volvió a Asís.

La versión más difundida cuenta que el 24 de diciembre de 1223 predicaba en Greccio, Italia, y fue entonces cuando sintió la revelación de que “cualquier tierra podía ser Belén” si las personas sentían en su corazón el deseo de venerar ese momento y recrearlo.

Lo que no está claro es lo que montó exactamente, ya que hay 3 versiones:

1.       Una nos cuenta que con la ayuda de algunos de los habitantes de Greccio representó “ el primer belén viviente” en una granja.

2.       La otra versión nos cuenta que esa noche celebró la misa del Gallo en torno a un pesebre con una figura del Niño Jesús que el propio San Francisco había moldeado. En el momento más solemne de la misa, la figura cobró vida y extendió sus brazos hacia San Francisco.

3.       Otra versión señala que hizo la representación de la Navidad con figuras para que todos pudieran entenderla, lo que se convirtió en una tradición. Lo que sí sabemos, es que los misioneros usaron este recurso en América para explicar el Misterio a los indígenas.

La costumbre de poner Belenes en todas las casas se extendió por Italia cuando la historia sobre el milagro de Greccio corrió de boca en boca por todo el país.

En poco tiempo, esta tradición se comenzó a popularizar y a partir del siglo XV se empezó a generalizar la costumbre del belén. A Italia le siguió España y la tradición se fue trasladando posteriormente al resto de Europa y América Latina.

Fue el rey Carlos III, que había sido rey de Nápoles antes de convertirse en rey de España, quien trajo esta tradición desde Italia a la Península Ibérica.

Carlos III promovió primero la costumbre de montar el Pesebre entre los nobles, pero pronto la práctica se hizo popular en el pueblo y se extendió a América Latina también.

Hoy en día, tal tradición se mantiene en todos los países católicos.

En 1465, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras del belén. Más tarde llegó a Madrid, y en 1471 se creó el primer taller belenista en Alcorcón

¿Qué más tipos de belenes existen?

Os dejamos tres tipos diferentes y curiosos:

1.       Los belenes napolitanos 

Están formados por piezas que cuentan con gran cantidad de detalles ya que intentan captar la vida de la ciudad. Por esto, ponen gran atención a la actividad de los comercios que se colocan en el portal. Las figuras suelen estar vestidas con trajes clásicos del siglo XVIII.

 2.       Los santons de la Provenza

en la zona de la Provenza francesa se utilizan los conocidos como santons, que significa pequeños santos; son figuras de barro, pintadas a mano que representan la Natividad y también personajes del pueblo provenzal. Al principio solo se utilizaban personajes clásicos, pero con el paso del tiempo se fueron introduciendo otros como la pescadera, el alcalde o el cura.

3.       Los belenes cracovianos

Estos belenes se fabrican reproduciendo templos de estilo eslavo. La escena del nacimiento, es colocada en el balcón de la fachada y el resto de personajes o escenas son distribuidos por el resto del edificio.